Algunos consejos para preparar una buena tabla de quesos y combinarlos con el vino adecuado.



No hay fiesta, comida o reunión de amigos que esté completa sin una buena tabla de quesos, siempre acompañada de un noble vino. Combinada con fiambres o frutas frescas, cada tabla tiene sus particularidades pero, como cualquier otro plato, cuenta con secretos. Aquí algunos consejos:
La tabla debe tener de tres a siete diferentes tipos de quesos; trate de elegir uno por cada variedad: queso duro, semiduro, blando, azul, de cabra y/o pastas untables.
Combinar diferentes colores de cáscaras y texturas para agregar diversidad y lograr una apariencia atractiva. Por ejemplo incluir un queso de cáscara roja, otro de cáscara amarilla, uno recubierto de hierbas verdes y otro, de semillas.
Para poder apreciar al máximo el sabor de cada queso, retirarlo de la heladera una hora antes de servirlo, pero tenga la precaución de cubrirlo con un paño húmedo o con papel film para evitar que se seque.
Los quesos deben estar dispuestos en el plato de manera que los de sabor más suave queden en la periferia y los más fuertes en el centro. Lo mejor es comenzar por los más suaves y luego por los más especiados, para no contaminar el paladar con el sabor de estos últimos.
Para acompañar los quesos, se pueden incluir panes neutros como baguette, pan de campo o panes con semillas. Las galletitas y panes saborizados pueden interferir con el sabor del queso.
Si va a servir la tabla de quesos como plato único, calcular alrededor de 120 a 180 gramos de queso por persona.
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra maridaje significa unión, analogía o armonía con que varias cosas se enlazan o se corresponden entre sí. Esta acepción puede ser aplicada a los vinos y los quesos. Es mucho lo que se ha escrito sobre estos dos alimentos, por ello hay que tener en cuenta algunos detalles para extraer el mejor sabor de ambos. Según el Manual de Quesos de Williner, hay tres maneras de combinar quesos y vinos: por complementación (los sabores son parecidos y lo que se busca es intensificarlos); por contraste (la intensidad de los sabores es diferente); y por región (se basan en los lugares donde se elaboran). Por último, es preciso saber que, en términos generales, los vinos rosados van con los quesos de pasta blanda; los vinos fuertes combinan con los quesos ahumados; y los espumosos con los de corteza enmohecida y de pasta blanda.


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